fORO MAYA PENINSULAR DE YUCATAN Y QUINTANA ROO
POR UN MEXICO JUSTO E INCLUYENTE

 

 

POR LOS SENDEROS DE LA EXISTENCIA: LOS PUEBLOS INDIGENAS DE MEXICO.

 

 

los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen, y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”

 

Carlos Marx.

 

 

Tiempo y Espacio: pensamiento cosmogónico de milenios. Por más de tres mil años los habitantes originarios de México –pueblos indígenas-  han existido, con la diferencia de que, en el pensamiento de la sociedad occidental actual,  el “espacio” tiene connotación de vació; en tanto que en el pensamiento  de los pueblos indígenas el “espacio” es pleno y sustantivo y tiene por sentido equilibrar todas las cosas contenidas en él. Estos elementos  tienen que ser lo suficientemente universales para que todos aquellos que comprendan la tradición, se piensen como parte de una identidad y de una nacionalidad, mediante la comprensión común de la naturaleza y de la realidad existente. Por ello y comparativamente, el popol vuh,  aledaño con la Iliada y el Ramayana y así mismo con  las grandes tradiciones culturales y religiosas del mundo moderno, entre ellas el cristianismo, el judaísmo, el Islam, el Budismo, el Hinduismo, son muestra de ello. Así, los pueblos Indígenas de México crearon sus culturas y espiritualidad que actúan adecuadamente hasta el presente.

 

Los elementos existenciales de los pueblos originarios de México que se  generan y practican hasta hoy en dia,  son de una gran tradición universalizadora; la cual trato de ser corrompida durante la colonia: los invasores Españoles trataron de exterminar los antiguos usos culturales locales,  imponiendo a todos las ideas y la lengua del conquistador (a través de las armas y la Iglesia); por lo tanto, recurrieron a la destrucción del arte,  la cultura,  la religión, la ciencia  y la escritura de los pueblos mesoamericanos; fragmentaron  los territorios y aislaron a las comunidades.

 

 

Por eso, a  la mayoría de la sociedad actual que vive de  la ideología occidental, derivada del  viejo mundo europeo, les es difícil apreciar la visión integral  en que se agarran  las prácticas culturales de los pueblos indígenas actuales  y su vinculación con el pasado remoto.

 

Más de cinco siglos  resistiendo.

 

La organización social y Politica que vieron los españoles cuando invadieron militarmente al continente americano, fue muy superior a la que hallaron los fenicios y cartagineses  cuando arribaron a  España, y los romanos en las Galias y en la Gran Bretaña;  esta sociedad mesoamericana se intentó ocultar que existió.

 

Una forma de  negar la herencia milenaria de los pueblos originarios- hoy pueblos indígenas- es  creer  que nuestra historia abarca solamente los últimos 500 años; es decir, por una visión predominantemente reduccionista y racista, perdemos la oportunidad  y la distinción de poseer también la memoria milenaria de estas culturas.

 

 

Ciertos historiadores han supuesto que el resultado de la conquista destruyo la mayor parte de la cultura de los pueblos indígenas. Desde su punto de vista, los ritos realizados y las creencias que guardan, son producto de la experiencia colonial a lo largo de lo surtimos  515 años. Nosotros preferimos la idea de  distinguir a los pueblos indígenas como sujetos sociales adaptables y capaces de absorber y sistematizar nuevas imágenes en su visión del cosmos y del orbe. El mundo inmediato sin duda se ha transformado, reconociendo desde luego que la cultura y la cosmogonía indígena también ha cambiado en los últimos siglos. Por lo tanto, han experimentado innovaciones en su entorno físico con la introducción de nuevos animales domésticos, nuevos cultivos y nuevas maneras de cuidarlos. También han ejercitado modificaciones en las condiciones materiales de su vida, por el embargo de sus tierras, la esclavitud, la servidumbre en las haciendas, la explotación del trabajo asalariado y la persistencia de la pobreza en el campo.

 

 

Sin embargo creemos que han resistido  a los cambios impuestos por el  imperio del colonialismo, el neocolonialismo y el capitalismo, debido a su capacidad de trasformar y adaptar su pensamiento del cosmos y la naturaleza, sin destruir las estructuras básicas de éstos.

 

En este contexto, la lucha y la resistencia sigue, durante más de una década, de 1994 a 2007, trece años después del surgimiento público del EZLN y del movimiento indígena nacional zapatista,  representado en el Congreso Nacional Indígena (CNI) las causas que originaron el conflicto armado,  siguen siendo las mismas. Con excepción de las zonas zapatistas del estado de Chiapas donde se encuentran los Municipios Autónomos  las Juntas de Buen Gobierno y los Caracoles, la mayoría de los pueblos indígenas sobrevive en la miseria y la explotación.

 

 

Es evidente que las Juntas de Buen Gobierno son una escuela de aprendizaje para hacer otro tipo de gobierno y otro tipo de política, inspeccionada siempre por las bases sociales, a las que el dirigente debe obedecer mientras mande, y quien sólo manda mientras las obedezca. Paralelamente esta el Ejercito Insurgente (EZLN), y este,  en ningún momento se ha referido al abandono de la vía armada. Sigue siendo por tanto, una organización militar clandestina que el primero de enero de 1994 declaró la guerra al ejército federal y luego de negociaciones con los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo quedó protegido por una ley, llamada de concordia y pacificación, que dio lugar a una tregua armada, que caducará ante un eventual reinicio de las hostilidades bélicas por alguna de las partes.

 

 

Producto del desarrollo del capitalismo neoliberal, los pueblos indígenas de México, ahora  sufren una politica neo-indigenista de Estado, etiquetada como  “multiculturalista”, que en la práctica les sigue  negando sus derechos reales más elementales. Hipócritamente el 12 de octubre pasado, el espurio Felipe calderón, declaro haber ratificado la declaratoria de la ONU, sobre el tema, pero se reservo la aprobación de los articulos que se refieren a: la autonomía, la libre determinación, autogobierno, tierras, territorios y recursos naturales. Aplicando con ello, el “racionalismo” y sus derivaciones liberales, siempre temeroso por  la diversidad y la identidad colectiva que poseen  los pueblos indígenas; demostrando que estas políticas de Estado, siguen siendo fuentes del racismo que justifica el neocolonialismo y el imperialismo de las potencias occidentales, sobre todo a partir de 1982, inicio del neoliberalismo en México

 

 

 Reformas Estructurales y crisis  en el mundo occidental. La pérdida de responsabilidad social del Estado mexicano y la perdida  de sentido de los sistemas políticos son dos características propias del neoliberalismo. El Estado no sólo pierde su responsabilidad social sino también nacional y los gobiernos y partidos que alcanzan a triunfar en las elecciones, o lo hacen con programas en que no mencionan los compromisos mínimos que deberían adquirir con la nación y la ciudadanía para cumplir con sus ofrecimientos, o si llegan a comprometerse con sus pueblos antes de las elecciones, en cuanto triunfan se olvidan de su palabra y la traicionan. Hasta los partidos politicos de izquierda se suman a ella aceptando jugar el papel que el neoliberalismo les asigna. En estas condiciones se legitiman las reformas estructurales en México.

 

 Reformas Estructúrales, son el termino irónico y engañosos con que el imperialismo norteamericano y Europeo, principalmente Español, y sus agencias (BM, FMI, BID, OCDE)  y el gobierno mexicano neoliberal,  llaman a las privatizaciones. Así, el objetivo del espurio Felipe Calderón Hinojosa, es finiquitar la  tarea inconclusa que le dejaron Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Carlos Salinas y Miguel de la Madrid,

 

Es por lo tanto, terminar de Privatizar lo que queda del patrimonio de la Nación: Petróleos Mexicanos, Luz y Fuerza del Centro, Comisión Federal de Electricidad; eliminar el articulo 123 Constitucional y la Ley Federal del Trabajo, entregar el IMSS y el ISSSTE al capital financiero y ejecutar al pie de la letra el Articulo 2º de la Constitución, respecto a los pueblos indígenas.

 

 

 

 Reformas Estructurales e impactos  en el mundo indígena. Si se preciara conveniente  comparar el punto de vista central de la visión indígena, respecto a las reformas estructurales, aun a sabiendas de que toda comparación puede falsear el problema, habría que acudir a una concepción distinta pero no alejada de la liberal,  que al menos presente un cierto grado de afinidad. Me refiero a lo que parece ser el contenido central de leyes y tratados que legalizan la privatizacion de las tierras y territorios de los pueblos indígenas.

 

 

Las Reformas Estructurales (privatizaciones) en el mundo indígena se iniciaron con la contrarreforma al  Articulo 27 Constitucional en 1992, en el periodo de Carlos Salinas de Gortari y se continuaron con la contrarreforma indígena en el 2001 en el periodo foxista, que negó el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés sak’ anchen de los pobres, sobre Derechos y Cultura Indígena, firmados y no cumplidos por el gobierno de Ernesto Zedillo y el EZLN el 16 de febrero de 1996; y prosiguiendo con la promulgación en  el Congreso de la Unión de las leyes secundarias del articulo 2º constitucional actual.

 

 

Con este hilo conductor y en el exterior, el pasado jueves 13 de septiembre la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó por una mayoría abrumadora de 143 votos a favor, la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Lo hizo después de 22 años de consultas y diálogo entre los estados nacionales y delegaciones de organizaciones indígenas de varios países que participan en los foros Internacionales, -muchas de estas delegaciones no representativas de los pueblos indígenas- cuatro en contra (Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos) y 11 abstenciones (Azerbaiján, Bangladesh, Bután, Burundi, Colombia, Georgia, Kenia, Nigeria, Federación Rusa, Samoa y Ucrania). El número de votos aprobatorios es importante porque refleja lo interesante de las demandas indígenas, aunque no necesariamente que se le esté atendiendo en los estados que votaron positivamente, como es el caso de México.

 

 

Objetivamente, la dimensión y los alcances de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, aprobada por la Asamblea General, son negativa y positiva, por lo tanto  no todo puede ser celebración.

 

Hay que lamentar, en primer lugar, el carácter jurídico de ella: una simple declaración. Muchos juristas, animados por el deseo de proteger los derechos indígenas, argumentan que tratándose de derechos humanos caben dentro del jus cogens –derecho de gentes–, y por ese solo hecho tienen validez y vigencia más allá del reconocimiento o no que las leyes hagan de ellos.

 

Teóricamente tienen razón, pero en la práctica eso no funciona, sobre todo en sociedades racistas y discriminatorias, como en las que vivimos, y frente a gobiernos autoritarios que todavía padecemos. Lo que se necesita es un documento de carácter vinculante, valga decir, un convenio, pacto o acuerdo.

 

 

Lo positivo es en el espacio politico, pues con esta nueva disposición queda superada la tesis discriminatoria que ha considerado a nuestros pueblos como “de segunda”, al no atribuir al concepto de “pueblos indígenas” ninguna consecuencia jurídica en los términos establecidos en el derecho internacional. Al reconocerse normativamente el concepto de “pueblos indígenas” y su directa vinculación con el derecho a la libre determinación, nuestros pueblos quedan formalmente en condiciones de igualdad para el ejercicio y disfrute de sus derechos. En este sentido, se puede afirmar que estamos dando un paso adelante con respecto al Convenio 169 de la OIT, que hasta ahora era el único instrumento Internacional en términos del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.

 

 

Injusta y comparativamente, es de lamentar, que otros documentos jurídicos de derecho internacional, éstos sí obligatorios para los Estados que los han suscrito,-entre ellos México- contengan disposiciones contrarias a lo establecido en la declaración, y sean éstos los que marquen los contenidos de las legislaciones nacionales. En el caso mexicano, el convenio sobre diversidad biológica dio origen a la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, que ha sido el sustento para despojar a los pueblos indígenas, con el argumento de la conservación ambiental o el pago de servicios ambientales; el mismo documento es cimiento de la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados; otros  son: Ley de Aguas Nacionales, la Ley de Propiedad Industrial, la Ley Federal de Acceso a los Recursos Genéticos y Biológicos, la Ley de Minería y la Ley de Consulta a Pueblos y Comunidades Indígenas; el Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Comunales (PROCEDE y PROCECOM), el Programa y los ordenamientos territoriales de nuestros pueblos, la  Ley de vida silvestre,  el programa binacional “parques en peligro en México” realizado con EE.UU., que aporto 14 millones de dólares en los últimos 10 años.

 

 

Evidenciando con esto, que la “geocrácia”, o sea, las empresas transnacionales de “la Nueva Era” que son las impulsoras de la “sociobióloga” de la extrema derecha, -racismo exacerbado- y controladoras del dominio explotador de las riquezas del planeta, han actuado desde ya, en nuestro suelo nacional, eliminando nuestra soberanía e independencia.

 

 Evidenciando que las Corporaciones de  los  agro combustibles y transgénicos, así como  las industrias más poderosas del planeta, ven a México como una fuente de jugosas ganancias por la vía de subordinan del sistema  a que  las “apoyen” con leyes y subsidios que acrecienten sus capitales.  Otras interesadas son las compañías de automóviles, las petroleras, las que controlan el comercio mundial de granos (ganarán tanto con el aumento de la demanda de agrocombustibles, como con el aumento de precio de los alimentos que deberán competir con éstos) y las trasnacionales de transgénicos agrícolas. También  las grandes trasnacionales forestales y de plantas de celulosa (Stora Enso, Aracruz, Arauco, Botnia, Ence y otras), que ahora producen para la industria del papel, pero que con mínimos cambios tecnológicos se pueden convertir en plantas de procesamiento de etanol. Igualmente, fabricantes industriales de alimentos para engorde de pollos y ganado, como Tyson Foods, han hecho alianzas con petroleras (en el caso de Tyson con Conoco-Phillips) para la fabricación de biodiesel a partir de grasa animal.

 

 

Actualmente, todas las semillas transgénicas que se plantan comercialmente en el mundo son controladas por Monsanto (casi 90 por ciento), Syngenta, Dupont, Bayer, Dow y Basf., Monsanto también se alió con Basf, con una inversión de mil 500 millones de dólares, para crear nuevos transgénicos en maíz, soya, algodón y canola. Junto con Cargill creó la empresa Renessen, dedicada a maíz y soya transgénica para agrocombustibles y forraje. Para Monsanto significa, además, avanzar en su monopolio, intentando desplazar a sus competidores más cercanos, Syngenta y DuPont.

 

 Por su parte, DuPont creó con Bunge (una de las cerealeras más grandes del mundo), la compañía Treus dedicada a híbridos de maíz y soya para agrocombustibles, y también hizo alianza con British Petroleum (BP) para producir etanol de trigo y biobutanol.

 

Syngenta firmó un acuerdo de colaboración de 10 años con Diversa Corporation (biopirata de microorganismos de todo el mundo), para desarrollar enzimas transgénicas para producir etanol, a ser incorporadas directamente en las semillas o en el procesamiento. Syngenta trabaja con productores de caña de azúcar  en Brasil en este sentido, y es la primera de los gigantes de transgénicos, que solicitó aprobación en Estados Unidos para un maíz con una enzima especialmente diseñada para agrocombustibles.

 

 

Por eso no es de extrañar que el 23 de marzo de 2005 fue creada, por acuerdo de los presidentes de Estados Unidos y México y el premier de Canadá la llamada Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), durante una cumbre en el poblado de Waco, Texas. Se trata de una serie de compromisos, que van desde cuestiones de seguridad y abasto energético hasta control de la biodiversidad, que no son objeto de discusión en los congresos de ninguno de los tres países, sino de decisiones adoptadas por los órganos ejecutivos de los gobiernos.

 

 

Una vez puesto en marcha este mecanismo, se crearon organizaciones paralelas, en las que están representados sobre todo los intereses empresariales. En el caso de Estados Unidos predominan las firmas de tecnología, armamento, energía, agricultura y farmacéuticas.

 

En marzo de 2006 los tres presidentes crearon el Consejo para la Competitividad en América del Norte (CCAN), que por el lado mexicano tiene representación de organismos como el Consejo Coordinador Empresarial, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, el Consejo Mexicano de Comercio Exterior y el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.

 

 

Respaldados de las  leyes Vinculantes antes mencionadas, el Plan  Puebla Panamá, El Acuerdo de Libre Comercio con América central (ALCA), El Tratado de Libre Comercio con Norteamérica (TLCN) y la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), son los instrumentos internacionales que los gobiernos neoliberales  en últimos años han utilizado para veneficiar al gran capital y quitar las tierras y territorios a los pueblos indígenas,  para que complementariamente a lo anterior, construir:  aeropuertos, lugares de vacaciones, maquiladoras,  hoteles, parques industriales, clubes para practicar golf, equitación, arco y tiro, y de zonas residenciales etcétera, para la gran burguesía nativa y extranjera.

 

Por eso es una cuestión de principios, lógico y  justo, el rechazo a todo  este entramado jurídico y sus  “programas” dirigidos a la fragmentación y privatización de las tierras y  territorios y la destrucción de la organización comunal de los pueblos indígenas, o sea el genocidio o  privación de la vida.

 

 

Junto con pegado, la estructura política nacional basada en el sistema de partidos que ha excluido las formas de gobierno y organización propias de los pueblos indígenas e impide ejercer plenamente los derechos consuetudinarios que les corresponden; dificultando poder resistir organizadamente, las agresiones del capital neoliberal y sus grandes consorcios,  que ambicionan las tierras y territorios acelerando la destrucción de sus espacios de reproducción social, incluida la biodiversidad existente en ellas.

 

 

Esta perdida de espacios de reproducción social  afecta directamente a los pueblos indígenas, pues, para ellos, el agua, el maíz, la tierra, la biodiversidad, los saberes tradicionales y el territorio en su conjunto son sagrados y un derecho histórico, siendo todo esto parte medular de su autonomía nacida de la costumbre indígena ancestral.

 

La  lucha  por rechazar las Reformas Estructurales que impactan el mundo indígena (a partir de las  leyes e iniciativas) que  el estado mexicano ha contrarreformado y creado para privatizar todo lo que se nace de la madre tierra y los saberes tradicionales, es parte medular del futuro, y esta planteado en los Acuerdos de San Andrés Sak´anchen de los pobres, sobre derechos y cultura Indígena, la cual reconocemos como  nuestra Constitución Indígena.

 

 

Otro componente que va junto con pegado para garantizar los propósitos de las Reformas Estructurales es  la militarización y paramilitarizacion. Ya no solo de las regiones indígenas sino de todo el pais; como tentativa tenemos el próximo lanzamiento del Plan México o Iniciativa Merida, que con sus componentes doctrinarios y operativos made in USA, viene a confirmar que la diplomacia de guerra de Washington ha logrado superar la otrora “sensibilidad nacionalista” de los gobiernos priístas. El primer paso fue el Tratado de Libre Comercio de 1994, después de la integración silenciosa se pasó a “la compra venta de México”; a su vez el Comando Norte abonó el camino de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN),  complementado ahora por el millonario paquete de asistencia militar llamado Iniciativa Mérida.

 

 

 

 

¿Crisis del movimiento indígena?

 

Los pueblos indígenas han vivido a través de su historia un sinnúmero de crisis tanto internas y como producto de los modos de producción por los que han pasado. La grave situación que hoy se vive a consecuencia de la militarización y paramilitarizacion en el estado de Chiapas, obliga a respuestas de mayor alcance. Nos hallamos en el límite a partir del cual otros sectores de la sociedad tienen que actuar políticamente en sus respectivos espacios. No hay que olvidar que la estrategia politico-militar del gobierno mexicano en Chiapas, lejos de ser errática, se ha desarrollado permanentemente y de manera gradual, por lo menos desde principios de 1995. Así, la militarización en el pais representa solo una parte del conjunto de las medidas que tienen como  propósito el de atajar desde distintos emplazamientos al zapatismo y a los Acuerdos de San Andrés, al que también han contribuido algunos errores del SubComandante Marcos y de la “otra campaña”.

 

Pero ¿Qué les ha permitido sortear las crisis a través del tiempo? Las ideas y los principios.

 

En el conjunto del movimiento indígena nacional, destacan las acciones siguientes: del 3 al 5 de febrero diversas organizaciones y pueblos indígenas, integrantes del CNI, participaron en el espacio del   Dialogo Nacional realizado en el SME, en la Ciudad de México. En conjunto con otros movimientos en lucha.

 

En el mes de marzo se realizo el Foro Regional Indígena, en Oaxaca como parte de la Lucha que desarrolla la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca, en donde gran numero de ellos son integrantes del CNI.

 

Del 20 al 28 de julio se llevo acabo el Segundo Encuentro Internacional de las Comunidades Zapatistas con los Pueblos del Mundo, en Oventik, Morelia y la Realidad, Chiapas, convocado por las Comunidades Zapatistas y el EZLN. Con la asistencia del CNI.

 

El 24, 25 y 26 de agosto se desarrollo el Taller Nacional del Congreso Nacional Indígena en la Ciudad de México. En el local de los migrantes de Oaxaca.

 

En el mes de agosto se celebro un aniversario más de la formación de la Policía Comunitaria de la Montaña de Guerrero. Miembros del CNI.

 

El 7, 8 y 9 de septiembre de realizo “el otro Seminario” en la Ciudad de Querétaro, convocado por integrantes de la Otra Campaña.

 

El 10 de septiembre de inicio el Seminario Ínter universitario “México Nación Multicultural impartido por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

 

 

Del 10 al 12 de septiembre se realizo en el Palacio Legislativo de San Lázaro de la Ciudad de México, el Congreso Nacional de Comunicación indígena, convocado por la Convención Nacional Indígena, integrante de la Convención Nacional Democrática. En donde confluyen pueblos y autoridades que antes fueron de la ANIPA, y también organizaciones que son integrantes del CNI. Los delegados y representantes de los pueblos, comunidades y organizaciones indígenas, que participaron en este evento, reconocen a Andrés Manuel López Obrador como el presidente legítimo de todos los mexicanos, a quien le fue arrebatado el triunfo electoral de la manera más vil, cínica y cobarde por las instituciones electorales caducas y serviles al poder  y el dinero. Y demandan el reconocimiento de los Acuerdos de San Andrés, sobre Derechos y Cultura Indígena, en la Constitución de la Republica.

 

El 6 de octubre se realizo el Foro Nacional de Solidaridad con las Comunidades Zapatistas de Chiapas, en la Ciudad de México, convocado por integrantes de la “otra campaña.

 

Del 22 al 28 de agosto se llevo a cabo convocado por el gobierno del Distrito Federal, el Encuentro Continental de Pueblos Indígenas donde además de diversos pueblos de México (mayas, wicholes, zapotecas,…) asistieron pueblos originarios de Chile, Perú, Brasil, Ecuador, Colombia, Alaska, Canadá, Guatemala, Estados Unidos, buscando articular enlaces y acciones conjuntas de México con Latinoamérica en la lucha por el reconocimiento de sus Derechos desde su cosmovisión.

 

 

Con 1500 asistentes y  más  de  600 delegadas y delegados de 67 pueblos indígenas residentes en 12 países del continente, se desarrollo del 11 al 14 de octubre, el Encuentro de Pueblos Indígenas de América, en Vicam, Sonora - territorio yaqui- convocado por el EZLN y el CNI. Saliendo de ello, la Declaración de Vicam, SonoraLlamamos a la unidad de todos los pueblos indígenas de América para enfrentar la guerra de conquista y exterminio capitalista y consolidar nuestra libre determinación".

 

A partir de esta  radiografía politica, se puede percibir  que en el interior del Congreso Nacional indígena se vienen desarrollando los diversos proyectos que la coyuntura politica del pais, a puesto a debate: el EZLN y la Sexta y “la otra campaña”; la Convención Nacional Democrática; y la propia Agenda y tiempos  del CNI, antes del  desarrollo de los dos proyectos anteriores.

 

Este hecho, genero divisiones, más no separaciones, que se vienen discutiendo con calor y celo; agregando a esto las discrepancias que surgieron con la regionalización y la estrategia del silencio que se acordó en la novena asamblea nacional, después de la traición que se dio con la ley indigenista, Bartlet-Ceballos-Ortega.

 

 

Algunos advertimos del peligro que significaba la “regionalización del CNI”, --en la construcción de las autonomías,  pues mientras  la vista del mundo estaba en los Aguascalientes zapatistas, las juntas de buen gobierno, los municipios antónimos y los caracoles zapatistas en el estado de Chiapas, por lo tanto “protegidos” del Estado represor hasta cierto punto,  en Guerrero, Michoacán, Oaxaca y otro numero importante de regiones indígenas que ejercían su autonomía a su modo, eran reprimidos, encarcelados y asesinados impunemente por los militares y paramilitares sin poder hacer publico estos hechos; y con pocas posibilidad de enlazar una defensa adecuada a nivel nacional  como CNI, por la equivocada política del “silencio” que algunos “asesores” de organizaciones indígenas y ONG, impusieron al conjunto del CNI; desvirtuando la estrategia del EZLN, como ejercito que es. Por eso  algunos pensamos que fue un desacierto esta medida, y que debe ser rediscutida para no engrandecer lo  que aconteció. Que esto contribuyo a un grado   de dispersión nacional, momento que el Estado aprovecho, para reprimir a las otras autonomías existentes en el país. 

 

Las organizaciones y pueblos indígenas que participan electoralmente en la Convención Nacional Democrática están en su derecho. El Congreso Nacional Indígena es un espacio de encuentro, organización, discusión y  analisis para realizar acciones comunes. Y no esta sujeto a un derecho patrimonialista de algún proyecto politico exclusivo, como es, la obligatoriedad de ser adherente de la Sexta. El Cuarto Congreso del CNI, no mandato a cambiar los Acuerdos de Fundación del mismo y sí a luchar conjuntamente con la Sexta y “la otra campaña”, pero no de una manera subordinada. En el movimiento indígena nacional la convergencia de la lucha de resistencia y la lucha electoral, no debe debilitar su cohesión y unidad interna, ni debe frenar su desarrollo futuro en la exigencia del cumplimiento de los Acuerdos de san Andrés, sobre Derechos y Cultura Indígena, y su reconocimiento en la Constitución de la Republica.

 

 

“la otra campaña afectó y  afecta-si no se corrige-, al movimiento indígena nacional en general y al CNI en particular; ha creando dispersión de esfuerzos y desagregación de integrantes. Un efecto casi parecido al que generan los partidos politicos en las regiones indígenas. En muchos casos estas nuevas iniciativas del EZLN, no han sido coordinadas con la Comisión de Seguimiento del CNI,  por lo que han tenido en su desarrollo, inconvenientes y tropiezos con organizaciones indígenas y algunos dirigentes no indígenas de “la sexta”.  En la “otra campaña” en algunos casos, se ha pretendido sustituir las formas de toma de decisiones y acuerdos propios del CNI  por integrantes de la “sexta” y de “la otra campaña, incluido el propio delegado Cero (SubComandante Marcos). Organizaciones indígenas  como el Foro Maya Peninsular de Yucatán y Quintana Roo, les han señalado “que no incurran en graves errores que ya se dieron en el pasado -1997- cuando se fundo en FZLN e impusieron a representantes ajenos a los pueblos, y nos vimos obligados a abandonar el FZLN, con el fin de aminorar el conflicto y que nos permitieran trabajar de acuerdo a nuestros modos. Que ahora con “la otra campaña” y la sexta, no parezca que de lo que se trata es de reciclar lo del FZLN.

 

 

Que las formas de “mandar obedeciendo”, deben ser analizadas y discutidas con la mayor amplitud posible, antes de su instrumentación, por muy urgente que sea el caso. Así se debe construir la nueva Politca desde abajo. Que como lo ha expresado el CNI, en sus documentos de fundación, siempre defenderemos al EZLN y las zonas zapatistas de Chiapas, y que nos asumimos como parte del movimiento de las y los trabajadores y otros sectores y personas no indígenas, por que estamos convencidos de que la emancipación de unos y otros, será obra de su propio esfuerzo o no será”.

 

 

Si en Chiapas se está reactivando una política represiva en contra de comunidades indígenas zapatistas, propiciando la confrontación sin medir consecuencias, y en ello van juntos los gobiernos federal y estatal, es obligación y responsabilidad primera, del Congreso nacional Indígena, discutir sus desacuerdos, pero al mismo tiempo rearticular sus respuestas al Estado dentro de un entorno de respuesta nacional, y no dividida o regionalizada.

 

Son muy preocupantes las noticias sobre el desalojo en esa entidad de bases de apoyo zapatistas, ubicadas dentro de la Reserva de la Biosfera de Montes Azules, así como sobre el accionar de grupos paramilitares que pretenden arrebatarles la tierra recuperada por el Ejército Zapatita de Liberación Nacional (EZLN) a partir del levantamiento armado de 1994.

 

 

El Congreso Nacional Indígena y el movimiento indígena nacional, tiene amplias perspectivas de mayor ascenso en la lucha, el tiempo transcurrido desde su fundación lo ha demostrado; el CNI se enriquece y alimenta no solo en la lucha contra el poder dominante del capital, sino también a través del debate y la confrontación fraterna y profunda en su interior. Las raíces del CNI siguen vivas inmediatamente debajo de la superficie de las diferencias propias de cualquier movimiento activo.

 

 

CNI ha sido un espacio de formación de los mismos pueblos, autoridades indias  y sus organizaciones; tiene plataforma política e historia propias lo que nos hace tener propuestas, resultado de  nuestra discusión y que son referentes para todo el movim

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