fORO MAYA PENINSULAR DE YUCATAN Y QUINTANA ROO
POR UN MEXICO JUSTO E INCLUYENTE

NUNCA MAS UN MEXICO SIN NOSOTROS: PLURICULTURISMO, PLURALISMO JURIDICO Y NUEVO PROYECTO DE NACION.[1]

 

 

POR GUILLERMO MAY CORREA[2]

 

 

 

“...cuando luchamos por cambiar las cosas, muchas

 

veces olvidamos que eso incluye cambiarnos

 

a nosotros mismos...” EZLN.

 

 

 

 

Antecedentes.

 

Los Pueblos Indios de México,  no han sido, ni son un problema  del proceso histórico de la Nación; muy por el contrario, ha sido la imposicion de modelos ajenos a ellos  (esquemas de dominación y subordinación  social, económica, política, ideológica y cultural)  generando explotación, discriminación y pobreza,  lo que los han llevado a resistir y  luchar desde la llegada de los españoles a mesoamérica; asi lo demuestran las rebeliones, revueltas, sublevaciones, alzamientos y motines que se han dado desde la conquista, la colonia, la independencia y el México contemporáneo. En este sentido, la demanda insistente de una nueva relación entre la sociedad y los pueblos originarios no es nueva, lleva   512 años y siempre ha tenido como objetivo la exigencia de la  reestructuración del Estado-nación, a que reconozca la existencia, como sujetos sociales a los pueblos indígenas, y que reconozca también, el multiculturalismo, que sustenta el respeto a la diversidad y el reconocimiento a lo diferente dentro de la Nación.  reivindicaciones desde luego que han tenido mayor impacto en  el movimiento indígena contemporáneo, a partir del primero de enero de 1994 con la sublevación armada del EZLN en Chiapas.

 

Pueblos Indígenas del Planeta.

 

La lucha política que los pueblos originarios libran hoy en día en México, en América Latina y en otras partes del mundo, evidencian el agotamiento del modelo  de Estado-nación capitalista, neoliberal globalizado. En este sentido la vieja idea de reconocer a lo “indio” como lo americano, hoy carece de fundamento;  Los pueblos originarios o  pueblos indígenas, se encuentran distribuidos en mas de 75 países de los cinco continentes, asi lo demuestran los ainu y barakumin en Japón; los dai, miao, yi, yugur, kirguiz en China; los adivasi en la India; los papuas, los dayak, los penan y los aetas en Asia Suroriental; los pigmeos batawa y twa de Ruanda e inclusive, los aborígenes  de Australia o los inuit de Alaska, Canadá y Groenlandia. Aunque una gran parte de ellos  están en nuestro continente, pues  los mas de  mil Pueblos de América, representan el casi 25% de la población indígena del mundo; dando en su conjunto,  un numero aproximado de 250 millones de personas en 5 mil pueblos indios en el planeta, o sea un 4% de la población mundial.

 

Contexto Nacional.

 

El contexto actual sobre el que mantiene su lucha y resistencia el movimiento indígena no es diferente al de la mayoría de la población: a tres anos del gobierno de la nueva derecha encabezada por Vicente Fox, el nulo crecimiento económico, el averió y destrucción de las cadenas productivas conectadas con el mercado interno es cada vez mas patente. Y como consecuencia de esto, el desempleo y la deuda publica externa e interna aumentan, aumentando también la migración  indígena y no indígenas,  hacia los estados unidos; ruina del sector agropecuario y mayor control de las empresas extranjeras del ramo alimentario; , extranjerizacion de la banca y del sistema financiero y los seguros; desmantelamiento y privatización de la seguridad social; bajos salarios y destrucción de los contratos colectivos de trabajo; privatización de la educación en todos sus niveles; privatización de los energéticos y del agua dulce con la construcción de presas que destruyen grandes territorios indígenas,  implantación por la via de los hechos del Plan Puebla Panamá y el ALCA a partir de la implementación de megaproyectos en las regiones indígenas del país con la consecuente perdida de Soberanía Nacional.

 

Movimiento Indígena y EZLN.

Los procesos de resistencia de los pueblos indígenas y de defensa de la autonomía en los hechos, son obviamente previos a la emergencia zapatista; sin embargo, es innegable que a partir de 1994 se potenciaron las condiciones de la lucha autonómica. Hoy los referentes del movimiento indígena nacional son dos, el oficial o neo-indigenista, cuya figura publica actual es la Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos indígenas y el Zapatista representado por el Congreso Nacional Indígena (CNI).

Actualmente, el neo-indigenismo como política de Estado e  ideología de control y subordinación  del gobierno foxista, se basa en una estrategia  pendular que consiste, entre lo que es el  segregacionismo diferencialista  y el asimilacionismo uniformante. asi lo demuestra la recién creada Comisión Nacional para el desarrollo de los pueblos indígenas, comisión que es justamente lo contrario del proyecto de autonomía que reivindican los pueblos.

 Esta situación no es diferente a nivel internacional en los organismos como la Organización de Estados Americanos ( OEA);  La Organización de Naciones Unidas (ONU) en donde esta el Foro Permanente de los Pueblos Indios, y la figura de Relator de Derechos Humanos para los Pueblos Indios; o el Fondo Indígena; en todos estos espacios internacionales los “lideres indígenas” y “expertos” (Marcos Matías, Rodolfo Stavenhagen, Anipa) son designados o recomendados por los gobiernos en turno de cada país.

 

En el ámbito local, en Chiapas, la guerra militar, social y política del Estado, sigue combatiendo al EZLN con una estrategia de desgaste y contrainsurgencia, sobre la base de la militarización y la paramilitarizacion de las zonas zapatistas. La tensión social y paramilitar sigue estando presente, por lo que el silencio de los medios de comunicación de lo que allí ocurre, no implica ni quiere decir que no exista un conflicto de guerra que cada día se agrava más.

 

De igual manera, en el resto del país,  parte de la formación y lucha del Movimiento indígena mexicano contemporáneo, que generalmente no queda en la memoria colectiva externa, o simplemente queda como anécdota para los no indios, esta en la expresión verbal y los rostros impasibles de mujeres, hombres, niños, niñas y ancianos indígenas;  se encuentra en las experiencias de lucha como pueblos, organizaciones, ejidos, comunidades, coordinadoras, uniones, autoridades y municipios autónomos. En las experiencias de la toma de tierras, las experiencias para evitar los grupos “enquistados” que exacerban a los comuneros para llevarlos a enfrentamientos condenados al fracaso, las experiencias de masacres y matanzas, las experiencias sobre las formas de huir y esconderse, las experiencias de sobrevivir o suicidarse, las experiencias de ser “acarreados” o la de resistirse a ser “acarreados”, las experiencias antiguas y modernas de la “política” de pan y palo, las experiencias de la política de división interna y de enfrentamientos no-solo comunitarios sino entre pueblos, las experiencias de enfrentamientos que quitan fuerza a los pueblos indios, o la experiencia con que actúan los caciques locales, los finqueros y sus guardias blancas (paramilitares) o la experiencia en que convierten en culpables a los inocentes, y en inocentes a los culpables, las experiencias de los refugiados y expulsados.

 

Ese ha sido el caminar de  los pueblos indígenas  realmente existentes, y  los podemos visualizar en: la Unión de Comuneros Emiliano Zapata,  Nación Purepecha, Nación Purepecha Zapatista,  Comunidad de Nurio, Cheran, Calzaonzin, Paricutin, Frente Campesino Indígena de Zamora, Municipio Autónomo del Lago de Zirahuen, en Michoacán; la Coordinadora de Organizaciones Sociales e Indígenas “Xi’nich”, Yomlej, las abejas, en  Chiapas; las comunidades de San Francisco Tlanepantla, comuneros de Xochimilco, Villa Milpa Alta, el Ajusco, Magdalena Contreras y migrantes, en el Distrito Federal; la Organización Independiente Totonaca, UNITONA, Unión Campesina Independiente,  Consejo Regional Indígena de la Sierra Negra, en  Puebla; Frente Campesino Indígena Emiliano Zapata, en Campeche; las Autoridades Tradicionales del Municipio Autónomo de Xochistlahuaca, Policía Comunitaria de la Montana, Consejo Indígena 500 años de Resistencia, en Guerrero; la comunidad San Isidro Aloapan, Comunidad Indígena Zapoteca de Unión Hidalgo, Unión de Comunidades Indígenas  de la zona norte del Istmo, comunidad de San Juan Lalana, Unión de Pueblos Contra la Represión de la Región Loxicha, Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca, Servicios del Pueblo Mixe, en Oaxaca; Unión de Ejidos y Comunidades de Baja California, Comunidad Indígena Kukapa, en Baja California; Tribu Kikapo, en Coahuila; Frente Popular del Sureste de Veracruz, Movimiento Agrario Indígena Zapatista, Foro Indígena Veracruzano, Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de la Sierra de Zongolica,  en Veracruz; ejido Rocoroybo, municipio de Uruachi, Comunidad indígena de Sisoguichi, región Tarahumara, en Chihuahua; tribu Yoreme-mayo de Cohuirimpo, Consejo de Indios Mayos, Tribu Yaqui, Tribu O’ohdam en  Sonora; comunidades del Platanar, Lagunilla y Manantlan , Tateikie- San Andrés Cohamiata, Huata – San Sebastián Teponahuaxtla y su anexo Tuxpan de Bolanos , Tuapuie- Santa Catarina Cuexcomatitlan, Médicos Tradicionales Nahuas de Tuxpan, Unión de Comunidades Nahuas de Manantlan, en Jalisco; Bancos de San Hipólito, Brasiles, Puerto Guamúchil, Fortines, Consejo Supremo Tepehuano, en Durango; Atonalisco, Saucito, Unión de Médicos Tradicionales Autónomos, en Nayarit; Yoremes Mayos Unidos, en Sinaloa; Comuneros de San Pedro Atlapulco, Consejo de la Nacionalidad Otomí, Alianza de Pueblos Indígenas Mazahua-Otomí, en el estado de México; Educadores Indígenas Tenek, Coordinadora de Organizaciones Indígenas y Campesinas, en San Luis Potosí; pueblo Chichimeca, en Guanajuato; Consejo de la Hermandad ñahñu, Fuerza Hormiga ñahñu, en Querétaro; Consejo Tepehua, en Hidalgo; Unión de Comunidades Indígenas de Morelos; Consejo Permanente de Pueblos Chontales, en Tabasco;  Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas; Foro Maya Peninsular, de Yucatán y Quintana Roo; entre otros, todos integrantes del Congreso Nacional Indígena (CNI)

 

Para el Congreso Nacional Indígena, con la formación de los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno por nuestros hermanos zapatistas, y con nuestra propia experiencia, ha llegado el tiempo de fortalecer y profundizar nuestros procesos de Autonomía indígena, en los diversos ámbitos y niveles, tal como lo establecen los Acuerdos de San Andrés; pues los asumimos como nuestra Constitucion Indígena, pero sin olvidar que el EZLN ha insistido en recordarnos que, cada pueblo avanza en su reconstitución a su ritmo y con sus modos, que en Chiapas las Juntas de Buen Gobierno y los Caracoles, no se anunciaron como "el modelo" autonómico único a seguir, pero si sus principios básicos.

 

Los Pueblos, comunidades, autoridades y organizaciones indígenas representadas en el Congreso Nacional Indígena (CNI), manifiestan que después de que la palabra empeñada del gobierno se convirtió en mentira, han  ratificado el rechazo tajante a la contrarreforma indígena, Bartlet-Cevallos-Ortega aprobada por el sistema neoliberal  de partidos representados en   el Congreso de la Unión, en el 2001; asi como también,  a todas las leyes secundarias y accesorias que posteriormente se han impuesto, incluyendo las reformas a las constituciones locales, que en algunos estados del país se han hecho.

El Movimiento Indígena con su fuerza, vitalidad, y  sabiduría dice “no detendremos nuestro caminar, haremos realidad la liberación de nuestros pueblos y desde todos los niveles ejerceremos la autonomía nuestra, la que ya de por sí ejercíamos, la que nos hace libres”. Y hoy, por todas las regiones indígenas del país se llevan a cabo asambleas, reuniones, foros, encuentros, talleres, teniendo como temas de discusión, acuerdos, y coordinación: 1) la  Defensa de la Autonomía de hecho; 2)la defensa de las tierras y territorios de la biopirateria; 3) la defensa de la  biodiversidad y en contra del  Plan Puebla Panamá y el ALCA; 4) defensa del maíz nativo; 5) ratificar los Acuerdos de San Andrés Sacanche’n y asumirlos como la Nueva Constitucion Indígena; 6) aclararnos que es para nosotros la Autonomía en la comunidad, en los  pueblos y en la Nación; 7)luchar para derrotar al neoliberalismo con una política de alianzas, tomando como referencia el Plan la Realidad Tijuana; 8) la lucha de las mujeres indígenas, dentro y fuera de sus comunidades con la consigna, “Cuerpo, Territorio y Autonomía”; 9) Educación, salud y Cultura indígenas; todos ellos,  acuerdos que se llevaran a la Novena Asamblea Nacional y al Cuarto Congreso, del Congreso Nacional Indígena, para fortalecer nuestra lucha.

 

Indudablemente que la aparición del EZLN permitió al Movimiento indígena mexicano, comprender su propia situación y destino, analizar sus experiencias y proyectar su futuro, dentro de un marco actual y también histórico-político; dentro de un espacio local, regional, nacional y mundial. Consideran  como referencia a los Caracoles Zapatistas, las Juntas de Buen Gobierno y los Municipios Autónomos; pues allí se sintetiza la relación de la Democracia, la Libertad y la Justicia, la Libertad es el principio motor de gobiernos electos y controlados, (mandar obedeciendo) por los propios  pueblos; que respetan el pluralismo ideológico, político, religioso y cultural de sus integrantes; que desaparecen las formas mas graves de injusticia social e individual; que eliminan la explotación, la exclusión y la violación de las garantías individuales, ciudadanas y colectivas, buscando siempre la Reconstitución Integral de sus Pueblos, como  Indígenas, y concientes de que esto  pasa necesariamente, por un nuevo Proyecto de Nación en donde los Acuerdos de San Andrés, y la autonomía, es el primer paso para ello.

 

Acuerdos de San Andrés, como la Constitucion indígena.

 

Los Acuerdos de San Andrés  Sacamch’en de los Pobres que se asume como la Constitucion Indígena contiene lo siguiente: 1) reconocimiento de los pueblos Indígenas en la nueva Constitucion y su Derecho a la Libre Determinación en un marco Constitucional de Autonomía, esto es, el Estado no podrá realizar acciones unilaterales y deberá respetar los planteamientos y previsiones de los pueblos, las comunidades y organizaciones indígenas; 2) ampliar la participación y representación política en el reconocimiento de sus derechos políticos, económicos, sociales y culturales, concretándose esto en que los pueblos y comunidades deberán ser sujetos activos en el diseño, la plantación, ejecución y evaluación de los programas y proyectos que se decidan junto con el gobierno, buscando la integralidad de los mismos y creando acciones que abarquen los problemas completos y no intentar resolver solo parte de ellos; se busca que los problemas que tiene relación se resuelvan juntos; 3) garantizar el pleno acceso de los pueblos indios a la justicia y jurisdicción del Estado, asi como el reconocimiento de este, de los sistemas normativos internos- usos y costumbres- de los pueblos indios, esto es fomentar el pluralismo jurídico como principio, buscando que se respete la diversidad de todos los indígenas del país, erradicando con ello la discriminación y el racismo. 4) socializar  las manifestaciones culturales de los pueblos indígenas; 5) asegurar la educación y la capacitación y aprovechar con respeto sus saberes tradicionales; 6) satisfacer sus necesidades básicas; 7) impulsar la producción y el empleo con sustentabilidad, pues es importante que los proyectos y programas no dañen el medio ambiente ni los recursos de los pueblos indios, respetando con ello, la naturaleza y la cultura de los mismos; 8) proteger a los indígenas migrantes. En síntesis, derechos políticos, expresados en el reconocimiento de los gobiernos propios (autonomías) y de las formas propias de eleccion de sus autoridades. Derechos jurídicos, para poder ejercer sus derechos normativos internos, formas de impartir justicia, reparar las faltas y decidir en materia de conflictos propios y eleccion de sus representantes. Derechos sociales, para decidir sus propias formas de organización como pueblos y como parte de la  sociedad nacional. Derechos económicos, para organizarse de manera propia en el trabajo y el disfrute del producto del mismo,  que tienda a satisfacer las necesidades propias. Derechos culturales, para garantizar la  preservación y fortalecimiento la cultura propia.

 

(Pluralismo Jurídico, Pluriculturalidad, identidad indígena e identidad de clase.

 

La Nación como formación social y entidad histórica y el Estado como estructura jurídico-política de esta, constituyen dos realidades distintas como resultado de procesos autónomos pero interrelacionados entre sí.

 

Si la Soberanía Nacional, es el “alma” del Estado-Nación, no cabe duda que los Pueblos Indígenas, han sido siempre los guardianes y defensores de esta “alma grande” aunque como Estado-Nación sigan excluidos de ella.

 

La  Constitucion mexicana de 1917, dio cabida a un proyecto nacional que valido solo al modelo hegemónico capitalista, desconociendo  a los proyectos de otros segmentos de la sociedad  como son los pueblos indios, cuyas relaciones de propiedad fueron incorporadas al contexto capitalista, restándoles viabilidad. Creando   en gran parte el problema de la propiedad territorial que  encuentra sus raíces en el desconocimiento de estos  pueblos y sus territorios, y a quienes en buena parte, acude la razón histórica de reconocerles como propietarios de sus tierras y territorios, incluyendo al conjunto de recursos naturales existentes en ellos.

 

La dimensión desde la cual el legislador definió la propiedad originaria, alude al poder público a través del concepto Nación, sin embargo al ser este un concepto socio-político, presenta ambigüedades con las que oculta el verdadero carácter de hegemonía territorial. Es pues el Estado como propietario original, quien despliega su actividad no solo como titular de los recursos estratégicos, sino de igual forma se coloca como arbitro de las relaciones de propiedad. De esta manera es el Estado quien se mantiene como propietario originario de las tierras comunales, mientras que los pueblos indios, aparecen solamente como usufructuarios de las mismas.

 

Por su propio origen, los pueblos indígenas sienten que deben conservar y cuidar la tierra y el territorio, porque no solamente les pertenece a los que viven, sino también a los que ya murieron y a los que aún no nacen. En este concepto de tiempo donde el pasado no es algo ya agotado y el futuro no es algo inexistente, sino que son dimensiones que van concurriendo a la vez, el respeto a la tierra y al territorio es un compromiso diario y múltiple. Estos conceptos del pensamiento indígena deben tomarlos muy en cuenta el nuevo Constituyente. 

El derecho Consuetudinario Indígena como un sistema legal, describe y sistematiza al conjunto de regulaciones jurídicas (usos y costumbres) de los pueblos indígenas, como colectividades y como individuos, planteando a la sociedad mexicana un nuevo modelo de pluralismo jurídico, al identificar diversos sistemas de derecho, interrelacionados-derecho positivo hegemónico, sistemas normativos internos y vínculos jurídicos ínter comunitarios- aunque es verdad que la aplicación integral del conjunto de reglas, principios, normas, acciones, procedimientos y órganos ejecutores tienen que alcanzar su plena madurez en las actuales y nuevas circunstancias.

En el terreno de algunas reflexiones sobre identidad de clase e identidad indígena, cabe apuntar que, el sistema de relaciones indígenas puede ser el formado por las relaciones de dos poblaciones dialécticamente “unificadas a través de intereses diametralmente opuestas, aunque interdependientes”. O también en la medida en que una contradicción de clase tiene lugar, los pueblos indígenas tienden a ocupar en el sistema social  inclusivo, por lo tanto nacional, posiciones de clase. 

Un seguimiento a esto,  es que la difenciacion entre las relaciones internas de oposición entre los pueblos indios y las relaciones de clase, se basan en que a pesar de  las relaciones de conflicto o de oposición, estas pueden ser formalmente homologables; el pueblo indígena, definido tanto como unidad poseedora de cultura o como tipo organizacional, encuentra en la naturaleza de sus relaciones internas una definición y una legitimidad, de la cual las clases, solo definidas en términos de sus posiciones relativas dentro del proceso de la producción, se encuentran desprovistas. Esto no excluye que en la mayor parte de los casos las relaciones de oposición o conflicto interno como pueblos, se vean condicionadas por las relaciones de clase.

En este sentido, es propio considerar que la identidad de clase y la identidad indígena no son términos excluyentes, sino complementarios, pues resulta casi innecesario destacar que las relaciones íntercomunitarias  son generalmente relaciones de clase y que la posición de clase de un grupo indígena, podría condicionar también las representaciones ideológicas de su identidad social. Si asumimos que el ser social determina la conciencia, advertimos que se puede ser campesino e indígena, obrero e indígena, profesional e indígena; un termino no reemplaza al otro, ya que los seres humanos podemos tener no una sino varias identidades sociales. Pertenecer a una clase no excluye pertenecer a un pueblo indígena. La cuestión, en lo que corresponde a una posición, radica en cual de nuestras identidades, resultara totalizadora en un momento dado, es decir, cual actuara como una lealtad primordial que condicione las conductas políticas y sociales. Lo indígena  puede conjugar asi, intereses objetivos con redes afectivas. La adscripción genérica a una clase, supone una construcción ideológica, de un cierto nivel de abstracción; en cambio la filiación a un pueblo indígena, es vivida en forma inmediata, como un contenido de conciencia, de alto valor emocional.

 

El desarrollo de las respectivas conductas y desempeños políticos, permitirá advertir uno de los niveles de distinción, entre una identidad de clase y una identidad indígena. Tanto clases como pueblos indígenas, manifiestan su carácter relacional en la medida en que requieren de otras clases o pueblos para definirse en cuanto tales, es decir, que sus identidades se construyen por el contraste: no existiría un proletariado sin una burguesía, de la misma forma que no existirían  indígenas sin no indígenas.

 

La diferencia es también, que una clase subalterna, para realizarse políticamente, deberá clausurar sus mismas condiciones de existencia social, suprimiendo las fronteras económicas, que la separa de la otra clase.

 

En cambio, los pueblos indígenas  que se asuman como proyecto político, deberán mantener a toda costa, los limites que los separan de otras unidades sociales como condición necesaria, para su propia existencia.

 

Con estas consideraciones,  la nueva Nación tiene que  enfrentar y resolver este  problema, de fin de la modernidad como razón, y del principio de una historia en lucha, por una razón realmente universal, que también exprese el pensamiento y las experiencias de los pueblos indios.

 

Conclusiones y propuestas.

 

Entendidos de que la resistencia de nuestros pueblos tomo un nuevo impulso y abrió caminos como nunca lo había hecho, ratificamos nuestro aporte para derrotar al neoliberalismo y construir una nueva Nación incluyente y Soberana, con la propuesta de los Pueblos Indios de México, que  contiene: 1) su Reconstitución integral; 2) ejercer  los Acuerdos de san Andrés Sacanchen de los pobres y el Convenio 169 de la OIT, en la construcción  de las Autonomías por la via de los hechos; 3) Gobierno de transición; 4) nueva Constitucion y nuevo Constituyente; 5) nuevo proyecto de Nación. La necesidad de iniciar la construcción de este nuevo proyecto de Nación,  nuevo Constituyente y la promulgación de una nueva Constitución, en base de la defensa de la voluntad popular y en un gobierno de transición, que rescate de la Soberanía Nacional.

 

Un nuevo proyecto de nación que contenga  una nueva política económica, una nueva relación entre gobernantes y gobernados ya que en la actualidad no hay democracia ni estado de de derecho, una política que defienda la Independencia y la Soberanía Nacional.

 

 Para llegar a esto, planteamos 1) el análisis de la crisis estructural del Estado mexicano y el posible camino a la democracia con justicia y dignidad, considerando: a) situación actual de la sociedad mexicana; b) actores del cambio democrático; c) sectores resistentes al cambio democrático; d) equilibrio actual de las fuerzas sociales; e) diferentes formas y caminos a  la  democracia con justicia y dignidad; f) condiciones necesarias para la real transición democrática; g) etapas de la construcción de la democracia. 2) Desarrollar vías pacificas para transito a la democracia: Elecciones, defensa de la Soberanía Nacional y resistencia civil, a partir de a) acuerdos entre todas las fuerzas políticas democráticas; b) bases Constitucionales del cambio democrático (articulo 39 Constitucional); c) organización por la sociedad de los procesos electorales; d) convocatoria a un Congreso Constituyente; 3) defensa de la Soberanía Nacional considerando: a) actores de la lucha; b) formas de lucha; c) organización de la lucha; d) plan de Insurgencia para la defensa de la Soberanía Nacional. 4) Resistencia civil: a) formas espontáneas de resistencia civil; b) formas organizadas de resistencia civil; c) acciones simbólicas; d) acciones reivindicativas; e) alcances y limitaciones de cada una de ellas.

 

I.- Formulación de un proyecto de Nación sobre la base de las necesidades más urgentes: techo, tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, independencia, justicia, libertad, paz, democracia, patria y nación, todos valores universales impulsados por el EZLN. II.-Características del gobierno transicional: a) representativo; b) democrático; c) plural; d) popular. Y, con  lineamientos de responder a las necesidades más necesarias del pueblo, estableciendo procedimientos democráticos para la toma de decisiones; Realizar elecciones democráticas, establecer condiciones para una sociedad más justa, fomentar medidas para desarrollar la libertad y dar plena vigencia a los derechos humanos, convocar un Congreso constituyente. III.- Proyecto para la realización de un Nuevo Congreso Constituyente: a) momento y característica de su convocatoria; b) revision critica de la legislacion actual; c) análisis y síntesis de los problemas nacionales; d) representatividad de sus miembros; e) composición del nuevo constituyente; f) reglamentación de sus trabajos; g) vías de información y consulta a la sociedad; h) formas de aprobación de la nueva constitución; i) promulgación de la nueva Constitución; j) mecanismos de aplicación de la nueva Constitución; k) métodos para la revision de la nueva Constitución.

Las sociedades realmente plurales del futuro tendrán que basarse en la articulación igualitaria de las diferencias, entre grupos culturales alternos, pero esa articulación no supondrá la relación entre unidades homogéneas, sino también internamente diversas.

Con este contenido como propuesta para el presente y el futuro, caminar para construir la  necesaria  organización política de los pueblos indios y no indios, de las trabajadoras y los trabajadores, que les permita dejar de ser clase dominada, y neo-colonizada; transformarse en clase dominante y liberada, e instaurar la Libertad, la Igualdad, la Democracia y el Socialismo, que haga compatible la Nación de los pueblos y la Nación de los ciudadanos; un mundo donde quepan muchos mundos, o sea la Constitucion de un Estado-Nación Pluricultural, y diverso que reconozca la igualdad en la diferencia.

 

 

“...nosotros los zapatistas, sabemos a cabalidad que no tendremos, ni nosotros

 

ni nadie, la democracia, la libertad y la justicia que necesitamos y merecemos,

 

hasta que, con todos, la conquistemos todos. Con los obreros, con los campesinos,

 

con los empleados, con las mujeres, con los jóvenes. Con aquellos que hacen andar las maquinas, que hacen producir el campo, que le dan vida a las calles y a los caminos. Con aquellos que con su trabajo, preceden al sol cada día. con aquellos que siempre producen las riquezas y hoy solo consumen las pobrezas... queremos seguir luchando como lo que somos, como zapatistas. Asi el mundo nuevo no nacerá solo de nuestro paso, pero también de el...”

 

 

(EZLN-SUBCOMANDANTE INSURGENTE MARCOS).

 

 

 

 

 

 

 



[1] Ponencia presentada en el X Coloquio Estado y Movimientos Sociales. “Soberanía Nacional, Crisis Política y Movimientos Sociales. UAM-Iztapalapa, del 18 al 21 de Octubre del 2004. México, D. F.

 

[2] Trabajador Universitario-UNAM. Miembro del Foro Maya Peninsular de Yucatán y Quintana Roo e integrante de la Comisión de Seguimiento del Congreso Nacional Indígena, en el Grupo de Trabajo de Justicia y Derechos Humanos.

 

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